textos ampliados

 

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1. Autocompasión. Página 158-159.De octubre del 2014 a marzo del 2015 hubo meses en los que mi día a día se duplicaba y los fines de semana se simetrizaba; esto sucedía durante el tiempo libre que la circunstancia laboral estresante me dejaba. Ese invierno me dediqué a hacer fotocopias de la imagen a doble página de la sede central del Banco de Georgia en Tbilisi (Soviet Modernism/The Unknow History), las hacía a diferentes escalas con mi mecanismo estrella – la fotocopiadora Cannon Irc 4980. Creé todo tipo de imágenes autocomplacientes del edificio, y porqué no decirlo: mientras lo hacía sentía un cierta pena de mi misma.

Esos mismos días, al volver en el autobús, caía en la auto indulgencia y la confusión; me mini-dormía y me mini-despertaba. Pensaba en el fin de semana, en cómo iba a distribuir los cientos de copias del edificio en el Muro que estaba componiendo en mi estudio. En un principio creé juegos de escalas y simetrías, mas adelante, en primavera (cuando la circunstancia laboral pasó de estresante a agravante) comencé a colocar flores en los puntos de encuentro entre las simetrías. La verdad es que me encontré estupenda en mis trastornos.

La lujuria de la auto compasión había encontrado la forma. Características individuales como exceso de indulgencia ante los errores propios o ajenos, lejos de hacerme caer en la privación y la pérdida; se ramificaban por el muro dentro de un fenómeno exponencial, una especie de justicia matemática que me reconciliaba (1).

Esta líbido que saca placer del extravío, aliviaba mis estímulos, me proporcionaba una cierta comodidad personal. En esa simetría tan simple del forjado del edifico de Tblisi, con sus cientos de casetones fundidos en un efecto espejo; yo veía un fenómeno de atención. De piedad y tolerancia.

(1) Maite Martínez de Arenaza  (La Taller).

La idea de evolucion soporta/guarda en si la trampa de la razon. Hay cosas que nacen desquiciadas, fuera de programa; tal vez nosotras. La combinatoria no se agota. En el caso de Garaigorta, esa posibilidad de combinatoria oscila entre polos extremos: la piel que separo en la sopa primigenia a los primeros aminoácidos entre sí y permitió la existencia de lo otro, y los platillos volantes, estructuras otras. Ese arco-espejo que se amplia continuamente, amplia por ende nuestro consuelo.


utopia y nostalgia.7022. La utopía y la nostalgia. (Soviet Modernism/The Unknown History). Los edificios de   este libro tienen la función sumergida en el ornamento, a veces la función está literalmente enrevesada por la ilusión individual de transcendencia, de invento. Un invento que le mete un Twist al racionalismo, colapsa su función y lo manda directamente a la infancia. Es interesante como un material tan adulto y bruto como el hormigón armado, se re colorea en Rusia con la imprecisión de un niño con lápiz de color en mano ( y esos colores pastel te llevan a otros malditos lugares mientras esperas el autobús …)

Parece ser que estos edificios hacen una llamada de socorro a su propio programa de usos, un retranqueo de la utopía racionalista hacia la nostalgia; se redibujan desde un juego de ensimismamiento en la fachadas, directamente se pintan los labios y maquillan en pastel; travisten su diseño e ideología original. Parecen tener una duda sobre dónde ubicar finalmente su belleza.

Esteban Torres Ayastuy expone en su hoja de sala una especie de fenómeno ¿cristiano? en el uso del color en estos edificios  “en algunos edificios el tradicional uso a la rusa del color los hacía parecer maquillados (un hormigón travestido hacia el Kitsch), manipulados post-mortem con una especie de coloretes de tanatorio que de  alguna forma los vestían para una vida posterior a su arquitectura”.

 


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3. Juego de espejos.  La vida loca de las simetrías.

“Como un paciente redibujé diferentes edificios del libro con un gesto al borde de la terapia; esperando que cierto síntoma se manifestase. Al cansancio siempre le falta movilidad; se mira al espejo, se simetriza a sí mismo, se expande vagamente para saber cuanto espacio puede ocupar. Cuánto puede durar automatizándose antes de que el profesor pronuncie su nombre”.


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4. Re-arquitectura + Twist. Al simetrizarlo y re-estructurarlo, el edificio de la sede central del Banco de Georgia va perdiendo realidad,  pertenencia a un lugar arquitectónico e histórico,  para acomodarse a otra época en la que es querido (o requerido)… en la que su forma puede proporcionar acompañamiento; aunque solo sea para ser revivido – es mi caso- como un objeto de proyección, un soporte de emancipación personal ante la brutalidad de la vida.

Bajo la veladura de la lámina de Mylar el edificio se hace confidencial, su arquitectura se convierte en un eco. Lo es tanto por difumine -el pudor de esta lámina- como por mis juegos estructurales; que lo reorganizan dentro de un baile calamitoso de simetrías, equilibrios y desequilibrios.

(Twist). El baile del Twist tiene un rotación violenta muy expresiva. Pero luego tiene una simetría hacia el otro lado, un rebote. El twist contra-rota. Es premonitorio de un espacio ficticio acotado; tiene un límite que si se traspasa conlleva a un fallo. Se auto limita en unos márgenes de movimiento en el que se repite perpetuamente. El Twist se puede bailar sin música, ya que su música verdadera está por descubrir.


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5. Papel Mylar. En mis láminas hay dos capas: en la superior de Mylar se calcan partes de las fotocopias inferiores –extracción. En su símil natural sería como un fina capa de hielo o de agua fría que cubre el fondo de fotocopias; en agua –sumergidas-, en el hielo ¿atrapadas? Si fuera agua, los elementos superiores, los recortes, re dibujos o geometrías de color, funcionarían dentro de una idea de efecto natural, se verían como partes flotantes que se han ido desprendiendo de la lámina hundida. En el caso de que fuera de hielo, estas partes superiores podrían entenderse como elementos colocados puestos con intención. Marcas e indicaciones que se translucen de la estructura atrapada sugiriendo un código de interpretación ¿desciframiento?.

En el día a día, yo me inclino a pensar en la idea del hielo. En este material trabajo sobre las formas que había compuesto sin control en los meses de auto compasión, lo hago gracias al distanciamiento que me permite el difumine de la lámina de Mylar, organizo una nueva capa de trabajo sobre mis estados anteriores.


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6. Extracción. Si extendemos una lámina de Mylar sobre un motivo, en este caso el edificio del Banco de Tblisi, este motivo se transparenta y permite que en la hoja de Mylar se puedan redibujar o calcar las partes que nos interesen; las elevamos a una nueva capa de realidad. En mis primeros trabajos extraía el equilibrio, parcelas de equilibrio que me sugería su propia estructura, geometrías muy simples a las que aplicaba color. Se trataba de trasladar elementos del baile de simetrización, automatización y combustión (auto compasión) de las fotocopias del edificio, a una capa superior. (Promesa). Estas geometrías transcendidas las utilicé como módulos para construir mallas de promesa personal, en ellas repetía y extendía las geometrías emancipadas del edificio en un campo de vida propia. En un principio estas mallas eran celosías en diferentes colores, campos de cultivo sin intención. Más tarde las incorporé junto a otros recursos como lenguaje de la capa de Mylar.

(Suely Rolnik.)  (¿ El arte cura? Cuaderns portátils. Macba. 2006). “Para librarnos del malestar que nos causa este extrañamiento nos vemos forzados a descifrar la sensación desconocida, y ello la transforma en un signo.” “Ahora bien, el desciframiento que este signo exige no tiene nada que ver con explicar o interpretar, sino con inventar un sentido que lo haga visible y lo integre.”