Twist. Hoja de sala

“Twist”. Hoja de sala.La emancipación adolescente como conclusión.

En “Twist”, las tres láminas y el gran Muro matriz, presentan una sesión de modelaje, un juego de estructuración autónomo en el que los restos del edificio funcionan como patrones con los que se confecciona una especie de  portfolio  de poses. Sus gestos ahora, parecen más fruto de una deriva propia, que de la construcción (proyección) personal de la fase de “Promesa”. Son formas que se muestran ensimismadas en sus capacidades de movimiento y sociabilidad, creando todo un repertorio de sucesos entre lo monumental y el colapso. Ritmos de bailes y apariencias en el fondo acuoso, ingrávido, del papel  Mylar ( material sin fin en el que un día se  prometieron  a un edificio de la Unión Soviética). Se han movido, ¿se van a mover? … quizás pueden llegar ¡a mutar!. Pero eso en esta exposición quedará sin respuesta, ya que mi “Muro de Maravillas” termina aquí. Termina con la última fase de modificaciones del edificio y estás tres grandes láminas ampliadas. Todo ello en un  stand by  congelado, que por ahora solo permite la contemplación.

Es un final limpio, lo suficientemente limpio como para que a partir  de ahora este mosaico de prototipos, todavía adolescentes, puedan intentar su juego más adulto: Influir. Seducir, ya emancipados de las catástrofes que los construyeron desde la  autocompasión y ensimismamiento (ver “Muro de Maravillas/Promesa”). Están dispuestos a despertar asociaciones ¿con un extraño orden místico? ¿con algún despiste de la botánica? … podrían incluso articular un nuevo lenguaje. Un código secreto, un criptograma del que se podría hacer mil usos, o modificaciones de uso, que irían desde el deleite a la conspiración. En definitiva “evocan lo que pueden llegar a ser”. O recuerdan lo que fueron, (este blog que cuenta su historia.https://charogaraigorta.wordpress.com). Tal es su autonomía. Su consciencia de emancipación.

Como detalle, os adivino como llegó su pubertad. Esto fue un día como hoy, hace unos meses, ese día adiviné “unos giros de vacío”, una especie de Twist o contra rotación en la ingravidez del  Mylar  que yo no había previsto. Eran movimientos que no derivaban de la  lógica formal propia de mis composiciones anteriores. Esto lo  entendí desde el momento en el que pasaba mas tiempo contemplando las láminas, que componiéndolas.

Quizás entre los miles de casetones simétricos del edificio de la sede central del Banco de Georgia, entre sus horas de recortes, coloreos, fotocopiadas y adhesivados  en  Paper Cement,  se estaba produciendo una fuga. O mejor, “el edificio se había prometido una fuga “. Un regalo por haber soportado con su estructura ensoñada, una función de emancipación personal (Yo).

Puede que las siempre misteriosas simetrías, las mismas que enlazaron los ejes del edificio con mis voluntades, acabaran por disparar su propia voluntad. Estas simetrías crearon una suerte de horizontes artificiales (verticales, horizontales, transversales) en los que al igual que los espejismos, (o su hermano malévolo el Iceberg) ocultaron parte de su naturaleza, sus procesos y procedencia, dejando  al descubierto su voluntad de apariencia. Apariencia con la que ahora se muestran en “Twist”, y que yo observo como una más.

 Esteban Torres Ayastuy