Virginia Torrente. Casa de América

CHARO GARAIGORTA: AEROPUERTOS

Casa de América, Madrid (2005)

 A Charo Garaigorta (Getxo, Vizcaya, 1961) no le gusta viajar, aunque lo parezca. Su aproximación al tema del viaje y la circulación la realiza desde un punto de vista metafórico, poético y onírico, de una manera que resulta metódica y exhaustiva, y con un primoroso resultado.

 Cuentos ambientados en el siglo XXI, en un espacio diferente, bien delimitado, relatos presentados bajo una iconografía con un toque en apariencia optimista, llevados a cabo -en una primera lectura- bajo la influencia testimonial del brasileño Helio Oiticica: pura sensorialidad, evocación de sueños y deseos, la fantasía de un lugar perfecto…pero la utopía se desmorona y deja paso a la realidad, y el aeropuerto se transforma en un lugar de órdenes robotizadas a cumplir por sus usuarios.

 Garaigorta, residente en Nueva York durante una larga temporada, realiza los dibujos que se presentan en esta exposición a su vuelta a España, como símbolo para encajar ese tránsito: “velocidad, movimiento, anonimato”…sentido del humor como filosofía vital para encarar un cambio.

 Los dibujos, nos cuenta Garaigorta, están basados en planos de aeropuertos reales, que pasan a ser fondo escenográfico de coreografías donde ocurren sucesos imaginarios, presentados de modo tan ordenado como son los aeropuertos en sí, y donde encontramos inspiraciones dispares muy claras: los musicales de Hollywood, los manuscritos persas y medievales, la iconografía decorativa del art-decó y los colores brasileños de la costa nordestina. La estructura narrativa sugiere belleza por todas partes. Repetición como método de construcción, de armar iconográficamente el dibujo. Pero también existe un cierto suspense en este relato de imágenes secuenciales.

 Una situación nos lleva a otra, el estado de movimiento es el comienzo de muchas cosas, y en los viajes, en la noción romántica y clásica de viajar, ir al extranjero hoy día pasa por el aeropuerto, donde ya percibimos el estar en tránsito. Emociones y sensaciones se disparan. “Darse siempre a la fuga” es el motor de arranque para los habitantes de este siglo XXI.

 Hoy día, dada la desproporcionada movilidad contemporánea, todos los lugares están a nuestro alcance. Viajar es un modo de conocer el mundo, una manera de ser, también. Bajo el significado de movimiento planteado por Virilio, esto nos lleva a una nueva actitud cartográfica, a plantearnos nuevos mapas frente a nuevos modos de navegación y tránsito. ¿Y por qué no utilizar el dibujo para ello? Aeropuertos como centro de traslado obligatorio de la sociedad actual, no como lugar de utopía estética donde los sueños se hacen realidad.

De una manera muy lógica, el dibujo lleva a la animación, y esto está ocurriendo con un puñado de artistas contemporáneos que dan un paso más allá utilizando un soporte íntimo, que busca salir de sí mismo sin perder su identidad. La transformación –por secuencial- del dibujo en un nuevo medio como es la animación en vídeo, invita al espectador a participar de una manera más cercana al artista en un juego de fantasía, creando una energía que desafía la definición del dibujo y su potencial experimental. Del dibujo y el collage al medio digital, manteniendo la misma inocencia, soportes (dibujo y vídeo) que Garaigorta maneja en común con artistas como Sofía Jack, con la que comparte una imaginaria personal y a la vez ilimitada, punto de conexión también con el trabajo de Liliana Porter, o con el canadiense Marcel Dzama.

 El acto de reconstruir mundos fantásticos tiene sentido hoy día como experiencia satisfactoria de control ilusorio frente a una realidad que se ha vuelto loca y violenta, buscando una especie de seguridad en un lugar utópico. Como dijo Walter Benjamin al definir un sitio ideal, este es “cualquier lugar donde uno pueda percibirse a sí mismo sin temor”, y Howard Kunstler definió la “geografía de ningún lugar” como un territorio reservado. “El dibujo es para mí es una forma de pensar y una forma de observarme a mí misma pensando”, dice Garaigorta. El espacio narrativo de la imaginación se convierte mediante el dibujo, el vídeo y el trabajo in situ, en un maravilloso relato.

Virginia Torrente

Con la cortesía de Virginia Torrente

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